Home Patología Apícola Varroosis: sus síntomas y acción patógena en las colmenas

Varroosis: sus síntomas y acción patógena en las colmenas

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Esta enfermedad es de carácter grave e insidiosa, produciendo en la abeja adulta una acción mecánica que genera un efecto nocivo sobre sus movimientos, el vuelo y las actividades de la colmena (Llorente, 1994). La Varroasis se caracteriza por no hacerse evidente en los primeros tres años de infestación, lo que favorece su difusión a toda la población de abejas y otros apiarios libres del ácaro; también su efecto depende del grado de infestación de la colonia (Bailey, 1984).

El ácaro adulto se alimenta de la hemolinfa de las abejas, perforando las membranas intersegmentarias de su hospedador, debilitando y perturbando su metabolismo, con lo que se produce una disminución del número de hemocitos y un descenso en la tasa de proteínas (Llorente, 1994), llegando incluso a perder un 5% de peso y un 20% de proteína total cuando el ácaro ataca a la cría (Llorente, 1987).

Una larva que es parasitada por una, dos, tres, cuatro, seis, y ocho hembras de Varroa pierden un peso de 6.5, 10, 11, 14, 17 y 25 por ciento respectivamente, llegando a morir cuando el número de hembras de Varroa es mayor de ocho, según lo señalan De Jong et al. citados por Llorente (1994).

Las larvas fuertemente parasitadas mueren y al sufrir el proceso de putrefacción, eliminan un olor desagradable. El peso reducido de las pupas parasitadas, así como la pérdida de proteínas tiene efectos inmediatos sobre las abejas, las que no alcanzarán su tamaño adecuado, acompañándose de malformaciones anatómicas que se traducen en una reducción de la vida productiva de las abejas (Llorente, 1987; APITEC, 1998).

 

Las alteraciones morfológicas en la abeja van desde alas rudimentarias (APITEC, 1998), hasta una ausencia total de ellas, patas atrofiadas y abdomen acortado, lo que hace de éstas individuos no útiles para la colonia  y por lo tanto, terminan siendo eliminados por el resto de las abejas (Llorente, 1987). El primer vuelo se adelanta de los 12 a los 7 días y la pérdida de abejas se eleva de un 20 a un 36%.

Una vez que el equilibrio de la colonia se altera, la reina reduce su puesta, se produce una elevada mortalidad de las abejas y puede haber un abandono de la colmena con la consecuente pérdida de la colonia (Llorente, 1994).Por otra parte, Varroa destructor puede ser un vector muy importante de otros agentes infecciosos como por ejemplo virus, bacterias y hongos, lo que se puede interpretar como una simple coincidencia, por una acción debilitadora por parte de Varroa hacia el organismo de las abejas (pérdida de proteínas), o por la acción de Varroa como un reservorio de virus, transmitiendo las enfermedades directamente por inyección al alimentarse de los diferentes individuos (Pellin, 1989).Además, se ha comprobado que las abejas  afectadas por este ácaro sufren una alteración en el sentido de la orientación, lo que sin duda, estaría contribuyendo a la diseminación de este parásito entre las colmenas (Liebig, 1998).

Según parámetros registrados en áreas de similares condiciones a las del país, se estima que la Varroosis puede producir pérdidas por disminución en un 50% de la producción apícola y en un 5% de la producción frutícola, producción de semillas de hortalizas, de forrajeras y de oleaginosas, todo esto por fallas en la polinización (Peldoza, 1992).

 

Danilo Abarca Candia

Médico Veterinario

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