Home Cría de Abejas Reinas/Genética Una breve historia de la cría de reinas

Una breve historia de la cría de reinas

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Desde el descubrimiento de que la sociedad de las abejas posee una "Reina", los investigadores comenzaron a intentar revelar cual era la influencia de ella en su vasto número de "Súbditos", y solo a partir de los últimos 40 años hemos comenzado a comprender cual es la fuente de esta cualidad.

 

Durante varios siglos se han ido uniendo fragmentos de información acerca de su historia, como se cría una reina naturalmente, y como abejas reinas de gran calidad pueden ser producidas en forma controlada por los apicultores. Con el pasar de los años se descubrieron herramientas esenciales para el desarrollo de la apicultura, las cuales hicieron posible explotar completamente el valor económico de la abeja mellifera. Así, sin la invención de la colmena de cuadros móviles, el estampado de la cera, los extractores de miel o de los ahumadores, la apicultura hubiese permanecido en la misma etapa de desarrollo que permanecía hasta la primera mitad del siglo XIX.

Un breve resumen de algunos descubrimientos ilustraran las bases del desarrollo de los avanzados sistemas de crianza de abejas reinas utilizados en la actualidad.

Primeros conocimientos de la Reina:

Nuestro conocimiento de la vida y comportamiento de las abejas se remonta hace cientos de años atrás, anterior al comienzo de la era cristiana.

Aristóteles, un filósofo griego quien vivió entre los años 384 al 322 a.C., ha recibido los créditos por ser la primera persona en documentar en un artículo científico la historia natural de la abeja mellifera. De sus escritos hemos aprendido que los apicultores de esos tiempos indudablemente estaban enterados a la presencia de una Abeja Reina en la vida de la colonia. Acostumbrados a los reyes y reinas o a los dictadores, las personas pensaban que una sociedad de insectos tan altamente desarrollada a través de líneas sociales, como lo era la abeja mellifera debían estar también regidas por influencias similares. Columella quien escribió durante los reinos de Tiberius y Calígula a mediados del Siglo I de la era Cristiana, en un capítulo de abejas, contribuyó con el pensamiento de que "El Rey de las Abejas...se debe despojar de sus alas cuando a menudo hace salidas con su enjambre y emprendimientos para escapar: Al sacarle sus alas podríamos retener a este general vagabundo como con una cadena atada a sus pies: quien estando privado de medios para su escape no tratará de ir fuera de los límites de su reino: por esta razón el no permitirá a la gente de su dominio ir de paseo o vagar a una distancia muy grande de el." Estos primeros estudiosos, desconocían que ella era la madre de todos los individuos de la colonia; no fue sino hasta siglos después que se descubrió este simple hecho.

Charles Butler (1634), un apicultor inglés, parece haber sido el primero en dar a conocer a la opinión pública, en 1609, que la colonia de abejas era de hecho una Monarquía Femenina, pensó que estaba regida por una "Reina", quien perpetuaba la vida de la colonia mediante la producción de Reina Hijas.

A finales del Siglo XVII, Swammerdam (1732) estudió la anatomía de la abeja mellifera con la ayuda de un microscopio. El realizó muchos descubrimientos destacables. Además de otras cosas, concluyó cual era el sexo de la Reina y del Zángano. Alrededor de 1712, Maraldi dedicó un tiempo considerable al estudio del comportamiento de las abejas y se la ha dado el crédito de haber sido el primero en utilizar colmenas con laterales de vidrio. Entre los años 1732 y 1744, Réaumur utilizó este implemento para intentar descubrir como la Reina se apareaba, pero el erróneamente concluyó que ella copulaba con los zánganos mientras se encontraba en el interior de la colmena. Bonnet, redescubrió el fenómeno de la partenogénesis en 1740, cuando demostró que los pulgones se podían reproducir sin fertilización. Otros investigadores comenzaron a buscar si este mismo método de reproducción era observable en otras especies de insectos.

Anton Jansha (1771), durante el estudio de la enjambrazón de la abeja, introdujo celdas reales y reinas vírgenes post enjambre en nuevas pequeñas colonias recién conformadas. Estas colonias se conocen actualmente como núcleos.

También en 1771, Schirach (1787), contemporáneo de Jansha, fue capaz de demostrar concluyentemente que las Abejas Reinas podías ser criadas a partir de larvas de obrera. Parece haber sido el primer apicultor en utilizar pequeñas colmenas para la cría de reinas y para el va también el reconocimiento debido a que fue el primero en utilizar colmenitas baby. Schirach demostró que las reinas podrían ser criadas a partir de larvas de obreras mediante el encierro de "un puñado de abejas en una caja con un pequeño trozo de panal conteniendo huevos y larvas en celdas de obrera." El dejo a estas abejas confinadas durante 2 días, al cabo de los cuales se encontró que las abejas habían transformado celdillas de obrera en celdas reales.

Mientras se realizaban estos descubrimientos, Francois Huber (1814), un naturalista Suizo, inspirado en las memorias de Réaumur, retomó el estudio del comportamiento de las abejas con la eficiente ayuda de su esposa y una muy inteligente y capaz secretaria, Francis Burnens. Huber dio cuenta de sus experimentos  en cartas a Bonnet en el año 1791, quien lo estimuló bastante. Huber fue capaz de probar que las reinas solo se apareaban en vuelo, y cuando estaba fecundada podía poner en el futuro ya sea huevos de obrera o de zángano. El demostró que cuando la reina era confinada en su colmenas hasta comenzar a poner (sin que se apareara), en el futuro solo ponía huevos de zángano. El confinó las reinas mediante el uso de tubos de vidrio que permitían el paso de las obreras pero no de los zánganos o las reinas. Estos hallazgos confirmaron las observaciones de Aristóteles y otros. Huber también repitió los experimentos de Schirach y los mejoró hasta demostrar que las reinas podían ser producidas a partir de larvas muy jóvenes en lugar de larvas que tuvieran mas de 3 o 4 días de edad. En estos experimentos, Huber y sus ayudantes colocaron panales conteniendo huevos y larvas muy jóvenes en colonias huérfanas y ellas comenzaron a producir celdas reales como lo había descrito Schirach. Para probar que las reinas podías ser producidas a partir de larvas muy jóvenes, el tomó las larvas desde las celdas reales y las reemplazo por otras larvas que se sabían eran de 48 horas de edad. Dos reinas emergieron de las 5 celdas así producidas. en estos simples experimentos Huber no solo demostró que las reinas podían ser obtenidas a partir de jóvenes larvas de obrera sino que también utilizó el método del traslarve, para transferir larvas desde celdas de obrera a celdas reales, lo cual es ahora utilizado para la producción comercial de reinas con la única diferencia que en este último caso las larvas se transfieren a celdas artificiales en vez de celdas naturales. El también inventó la colmena-hoja, una de las primeras colmenas en la cual los cuadros eran removibles, así simplificó los trabajos de observación que llevaba a cabo. Con el objetivo de incrementar el número de sus colonias, huber dividió sus colmenas de hojas y le permitió a las partes huérfanas criar sus propias reinas. Aparentemente el no comprendió la real importancia de los posibles usos que se le podían dar a los métodos de cría de reinas descriptos en sus experimentos.

Los descubrimientos de Schirach y Huber contribuyeron la vía de la producción de reinas a una escala limitada, cuando la mayoría de las colmenas eran de marcos no móviles. Sus métodos persistieron con pocas variaciones o mejoras durante la mayor parte alrededor de un Siglo.

El descubrimiento de la partenogénesis en la abeja melifera:

El siguiente avance importante en el conocimiento de las Reinas fue hecho por Dzierzon quien en 1845 publicó su teoría de que los zánganos son producidos sin huevos fertilizados. Esta observación apareció cien años después de que Bonnet descubrió la partenogénesis en los Aphidos. Dzierzon también publicó el libro "Teoría y práctica de la apicultura" en 1848. El fue mas afortunado que Huber y algunos de sus predecesores en que el tuvo dos razas de abejas de diferentes colores para experimentar en la prueba final de sus teorías. Utilizó para esto la abeja negra de Silesia y la abeja amarilla o Italiana, la cual introdujo a Alemania. Fue la introducción de esta última abeja lo que le permitió convencer a los apicultores de que los zánganos provenían de huevos no fertilizados.

Cuando sus reinas italianas no fecundadas, al igual que las reinas italianas fecundadas por zánganos negros pudieron producir solamente zánganos de raza italiana, el razonó que todos lo huevos producidos en los ovarios de la reina eran no fertilizados y que el sexo de un individuo de la colonia dependía de si el huevo era o no fertilizado en su paso por la vagina en el momento que estaba poniendo. La producción de zánganos por obreras ponedoras fue una evidencia adicional para corroborar su teoría.

Futuras pruebas para sustentar sus teorías fueron llevadas a cabo por los profesores Von Siebold y Léuckart, quienes demostraron que se encontraban presentes espermios en los huevos de obreras pero estaban ausentes en los huevos de zánganos. Léuckart le da los créditos a la Srta. Jurine por ser la primera en demostrar en 1813 mediante disección que las abejas obreras eran hembras. Estas teorías no fueron rápidamente aceptadas por los apicultores pero hoy día son indiscutibles.

 

Danilo Abarca Candia

Médico Veterinario

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Bibiografía.

  1. Laidlaw H., R. Page. 1997. Queen rearing and bee breeding. University of California, Davis. Usa.